AMOR
Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; hablaba el impreciso lenguaje del torrente; un mar desbordado de locura y fuego, rodando por la vida como un eterno riego.
Luego lo soñé triste, como un gran sol poniente que dobla ante la noche la cabeza de fuego; después rió, y en su boca tan tierna como un ruego, soñaba sus cristales el alma de la fuente.
Hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste, que todas las tinieblas y todo el iris viste, frágil como un ídolo eterno

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del.icio.us
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